Nuestra historia

Quiénes somos

Parte de la familia Elim Internacional desde 2002. Presentes en Melipilla, San Pedro, Los Andes y San Vicente de Tagua Tagua.

Desde 2002

Una historia de fe internacional

Elim Chile nació del respaldo de Elim Brasil y se afilió oficialmente a Elim Internacional, consolidando una comunidad con raíces globales y corazón local.

2002

Fundación de Elim Chile

La Iglesia Elim Brasil estableció su presencia en Chile a través del Pastor Silvio Micheletti, quien brindó el respaldo necesario para la afiliación oficial de la naciente obra. Así se consolidó Iglesia Elim Chile, asociándose a Elim Internacional.

2015

Primera visita desde el Reino Unido

Llegó la primera comitiva desde el Reino Unido, encabezada por el Pastor Paul Hudson junto a David y Bobby Tinnion, los misioneros Martin y Rebeca Davison, la hermana Gloria Alves, y los representantes de Elim Brasil, Pastor Silvio y Claudineia Micheletti.

2016

Congreso de Pastores en Melipilla

Una nueva delegación internacional participó en el Congreso de Pastores en Melipilla: el Pastor Harold Afflu, David Baker, Billy Finning, los misioneros John y Rachel McDonough de Paraguay, y los pastores brasileños Silvio y Claudineia Micheletti.

2017

Congreso Global de Misiones

En febrero de 2017 se realizó el Congreso Global de Misiones, con la presencia del Superintendente General de Elim, Pastor Chris Cartwright, el Pastor Paul Hudson, Roy Johnston, y representantes de Elim Paraguay, Guatemala, Guyana, Honduras y Brasil.

Hoy

Cuatro ciudades, una sola familia

Elim Chile continúa creciendo con el ferviente anhelo de dar a conocer el nombre de Jesucristo, formando comunidades de fe saludables que viven el evangelio de manera práctica.

Propósito

Lo que nos mueve

Los pilares que guían cada decisión y acción de nuestra iglesia.

Misión

Existimos con la urgencia y el propósito de traer un Jesús vivo a un mundo en agonía. Nuestra misión diaria es extender el reino de Dios introduciendo a cada persona al amor incondicional y la gracia transformadora de nuestro Salvador Jesucristo, de manera que la iglesia se convierta en un oasis de restauración y esperanza activa en medio de las realidades y necesidades de nuestra sociedad.

Visión

Nuestra visión es hacer de seguir a Jesús la prioridad absoluta de cada creyente, desarrollando el potencial y los dones que Dios ha puesto en cada persona para equipar nuevas generaciones transformacionales, y haciendo crecer comunidades de fe saludables que, a través de la vivencia práctica y el crecimiento integral de la fe, den testimonio del poder de Dios.

Valores

Nuestra identidad se fundamenta en la centralidad absoluta de Jesucristo, cuya presencia viva buscamos con urgencia en cada una de nuestras actividades y pasos. Guiados por el Espíritu Santo, abrazamos la autoridad inerrante de la Palabra de Dios como nuestra brújula relevante de conducta, y nos comprometemos a caminar en una fe auténtica y transparente, manifestando una cultura de evangelismo y servicio compasivo que impacte de forma real el entorno donde Dios nos ha enviado.

Declaración de fe

Nuestras verdades fundamentales

Las Verdades Fundamentales de Elim explican nuestra teología y constituyen una declaración de fe: son poderosas, innegociables y guían todo lo que decimos y hacemos.

Creemos que la Biblia, tal como fue dada originalmente, es infalible, la Palabra de Dios plenamente inspirada y sin error, y la autoridad suprema y final en todos los asuntos de fe y conducta.

Creemos que la Deidad existe en igualdad y eternidad en tres personas —Padre, Hijo y Espíritu Santo— y que estas tres son un solo Dios, soberano en la creación, la providencia y la redención.

Creemos en la verdadera y genuina deidad de nuestro Señor Jesucristo, en Su nacimiento virginal, en Su humanidad real y completa, en Su vida sin pecado, en Su enseñanza con autoridad, en Su sacrificio sustitutorio y expiatorio a través de Su sangre derramada, en Su resurrección corporal, en Su ascensión a la diestra del Padre, en Su intercesión celestial y en Su segunda venida para recibir a Su Iglesia.

Creemos en la deidad del Espíritu Santo, quien procede del Padre y del Hijo, y en la necesidad de Su obra en la convicción de pecado, el arrepentimiento, la regeneración y la santificación; y que al creyente también se le promete una investidura de poder como don de Cristo mediante el bautismo en el Espíritu Santo, con señales que lo acompañan. A través de esta investidura, el creyente es capacitado para una participación más plena en el ministerio de la Iglesia, su adoración, evangelización y servicio.

Creemos en la dignidad y el valor inherentes de toda persona, creada a imagen y semejanza de Dios, varón y mujer, para estar en comunión con Dios y servir a los propósitos de Dios en la creación. Sin embargo, debido a la pecaminosidad universal de todas las personas a causa de la Caída, la humanidad está sujeta a la justa ira y condenación de Dios.

Creemos en la necesidad, para la salvación, del arrepentimiento hacia Dios y la fe en el Señor Jesucristo, por medio de los cuales el pecador es perdonado y aceptado como justo ante los ojos de Dios. Esta justificación es imputada por la gracia de Dios a causa de la obra expiatoria de Cristo, se recibe solo por fe y se evidencia por el Fruto del Espíritu y una vida santa.

Creemos en la unidad espiritual y el sacerdocio de todos los creyentes en Cristo, y que estos conforman la Iglesia universal, el Cuerpo de Cristo.

Creemos en el bautismo de los creyentes por inmersión en agua, en obediencia al mandato de Cristo, y en la conmemoración de la muerte de Cristo mediante la observancia de la Cena del Señor hasta Su regreso.

Creemos que el Evangelio abarca las necesidades de todo el ser humano y que, por lo tanto, la Iglesia está comisionada a predicar el Evangelio al mundo y a cumplir un ministerio de sanidad y liberación para las necesidades espirituales y físicas de la humanidad.

Creemos en el regreso personal, físico y visible del Señor Jesucristo para reinar en poder y gloria.

Creemos en la resurrección de los muertos y en el juicio final del mundo, en la dicha eterna y consciente de los justos, y en el castigo eterno y consciente de los impíos.

¿Quieres ser parte de nuestra familia?

Te esperamos cada domingo. Ven, conócenos y descubre un lugar donde puedes crecer en fe.